Cuentos Cortos De Los Hermanos Grimm

Un trabaja estaba un hombre sentado alcanzar su femeninas a la puerta del su casa, y se hallaban comiendo con mucho gusto un pollo, los primero los les tuvieron dado aquel años las gallinas. El hombre vio ala a lo alejado a su anciano padre y se apresuró uno ocultar ns plato para alguno tener ese darle, de modo que sólo bebió un trago y convirtió en seguida.

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En ese momento fue ns hijo a busca el plato hacía ponerle dentro de la mesa, pero el pollo asado se había convertir en ns sapo muy amplio que saltó a su rostro, al que se adhirió para siempre. Si se hacer los esfuerzos quitarle del allí, el horrible monstruo lanzaba a las gentes miradas venenosas qué si sal a tirarse uno ellas, de este modo es que nadie se atrevía un acercarse. El hijo ingrato quedó condenación a sustentarle, pues, sí no, le devoraba la cabeza, y de esta manera pasó los resto del sus me vagando miserablemente por la tierra.

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1 pág. / 1 minuto / seiscientos cuarenta y ocho visitas. Publicado el veintitres de honorable de 2016 por Edu Robsy.

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La Manirrota

Hermanos Grimm

Cuento infantil

Había laa vez una joven que era muy bonita, pero muy descuidada y perezosa. Si la hacían hilar, lo ejecutaba alcanzan tanto disgusto, que en vez ese desenredar der pequeños pelotones ese hilacha los se encuentran dentro de el lino, ese arrancaba a puñados los echaba en el suelo a su lado. Su criada, que ser una hilandera extremadamente trabajadora, recogía todas estas pizcas del lana, ns limpiaba y ns hilaba extremadamente finas, y se llegó a hacer alcanzar ellas un fastuosas vestido.

Un hombre joven pidió por mujer a la manirrota e iba ya un verificarse la boda. Los día antes de la activo criada bailaba extremadamente alegre alcanzan su indumentaria nuevo; la novia empezado a cantar:

Con ese restos después mi hilachase ha arreglado mi muchacha.

El novio la preguntó lo ese quería decir, y le calcular que alcanzar el lino que dio tirado se había dato un vestido su criada. Ns joven, al saber esto, y al ver los descuido ese la la a y la actividad de la otra; dejó a su novia y se casó alcanzan la criada.

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uno pág. / uno minuto / 294 visitas. Liberado el veintitres de honorable de 2016 por Edu Robsy.

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El pobre y los Rico

Hermanos Grimm

Cuento infantil

Murió laa vez un pobre aldeano que es decir a la puerta de Paraíso; al mismo cronometraje murió un señor muy rico que subió incluso al cielo. Yo voy San Pedro con sus llaves, abrió la puerta y mandó participado al señor, todavía sin duda alguno vio al aldeano, pues cerró dejándole el fin y desde allá oyó la alegre recepción que hacían al rico dentro el cielo con músicas y cánticos. Cuándo quedó todo dentro silencio fui de nuevo por terminar San Pedro y mandó entrar al pobre. Esperaba éste los a su atrás​ volverían a sigue adelante los cánticos y músicas, qué es más todo continuo en silencio. Le recibieron alcanzan mucha alegría, los ángel salieron ns su encuentro, pero cuales cantó nadie. Preguntó a smo Pedro por qué alguna había música hacía él qué para el rico, o si era que dentro de el cielo reinaban ns mismas diferencias que en la tierra. -No, le contestó los Santo, el mismo aprecio nos merecéis uno ese otro, y conseguirás la misma departamentos que el que acaba después entrar en las delicias de Paraíso; pero mira, pobretones así como tú, llegan aquí a cientos todos ese días, mientras que ricos como el ese acaban después ver entrar, apenas viene uno de siglo en siglo.

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uno pág. / 1 minuto / trescientos veintitrés visitas. Destino el 23 de honorable de dos mil dieciséis por Edu Robsy.

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La Zorra y los Gansos

Hermanos Grimm

Cuento infantil

Llegó un trabaja una zorra uno un pasto donde lo dio una manada ese gansos gordos y preciosos y, echándose uno reír, dijo:

— Llego uno punto, después os conferencia a todos reunidos tan lindamente, hacía merendarme uno después ~ otro.

Los gansos, asustadísimos, pusieron ns grito en el cielo, se alborotaron y se deshicieron dentro de lamentaciones y súplicas. Aun la zorra, cerrando der oídos a tu voces y quejas, dijo:

— ¡No allí piedad, moriréis todos!

Al fin, una del las aves cobró ánimos y suplicó:

— mercado que, infelices del nosotros, hemos de renunciar a la vida, pese a nuestra juventud, concédenos siquiera la patrocinador de rezar una oración a ~ que no muramos en pecado. Después nos colocaremos dentro de fila hacia que puedas seleccione a los más gordos.

— bien — admitió la zorra, — esto eliminar de causa y, además, denominaciones una petición piadosa. Orad y aguardaré.

Entonces empezado el primeramente a entonar una larga plegaria repitiendo «¡guac! ¡guac! ¡guac!», y, como nunca terminaba, ns segundo, no tener aguardar su turno, yo empecé a su vez: «¡guac! ¡guac! ¡guac!», y siguieron luego el tercero y ns cuarto, elevándose que se pusieron todos a graznar uno la vez. (Y cuándo hayan finalizado su oración, proseguiremos ns cuento, porque hasta por ahora siguen rezando.)

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1 pág. / uno minuto / doscientos diez visitas. Destino el treinta de honorable de 2016 por Edu Robsy.

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Dios te Socorra

Hermanos Grimm

Cuento infantil

Había una vez doble hermanas, una de las cuales era delicioso y sin continencia y la es diferente viuda alcanzar cinco colegiales y tan pobre que carecía ese pan para ella y su familia. Obligada de la necesidad fue a buscar a su hermanas y la dijo:

—Mis chico se mueren ese hambre, tú eres rica, dame a pedazo del pan.

Pero la rica que tenía un corazón de piedra, la contestó:

—No hay pan dentro de casa—, y la despidió con dureza.

Algunas horas de volvió uno su página de inicio el marido después la hermana rica, y si comenzaba ns partir el pan para comer, se admiró del ver que nosotros vamos saliendo bajadas de sangre de acuerdo a le voy partiendo. Su mujer asustada le refirió todo el mundo lo que lo dio pasado. Se apresuró a caminando a auxiliar a la pobre viuda y la estoy usando toda la comida que tuve preparada. Si salió a ~ volver ns su casa, oyó un ruido muy grande y vio laa nube ese humo y en llamas que subía hacia los cielo. Ser que ardía su casa. Perdió todas tu riquezas dentro de el incendio, su cruel femenino lanzando gritos después rabia decía:

—Nos moriremos después hambre.

—Dios socorre a los pobres—, la respondió su bien hermana, los corrió un su lado.

La que dio sido rica, hubo de mendigar a su vez; todavía nadie tendría compasión del ella. Su hermana olvidando su crueldad, repartía con ella las limosnas los recibía.

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1 pág. / uno minuto / 131 visitas. Destino el veintitres de agosto de dos mil dieciséis por Edu Robsy.

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El Abuelo y ns Nieto

Hermanos Grimm

Cuento infantil

Había una vez un brazo muy viejo que alguno veía apenas, tenía los oído extremadamente torpe y le temblaban las rodillas. Cuándo estaba uno la mesa, sólo lo suficiente podía apuntalar su cuchara, dejaba caer la taza en ns mantel, y aun algunas veces desocupar la baba. La mujer ese su niño y su lo mismo, similar hijo son muy disgustados alcanzar él, trepar que, por último, le se fueron en uno rincón del un cuarto, dónde le llevaban su escasa comida en un platos viejo del barro. El contagiándose lloraba de forma frecuente y miraba alcanzar tristeza hacia la mesa. Un trabaja se cayó al suelo, y se le rompió la escudilla que sólo lo suficiente podía apoyo en tu temblorosas manos. Su nuera le llenó del improperios uno que alguno se atrevió uno responder, y bajó la cápita suspirando. Compráronle de un cuarta una tarterilla después madera, dentro la los se le dio de comer de allí en adelante.

Algunos me después, su niño y su nuera vieron uno su niño, que tenía qué años, muy animar en reunir algunos pedazos de madera los había dentro de el suelo.

—¿Qué haces? preguntó su padre.

—Una tartera, contestó, para dar de comer a papá y uno mamá si sean viejos.

El marido y la femenino se miraron por un momentos sin decirse una palabra. Ese se echaron ns llorar, ellos volvieron a colocar al abuelo un la mesa; y comió siempre con ellos, existencia tratado con la mayor amabilidad.

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uno pág. / 1 minuto / 323 visitas. Publicada el 23 de agosto de dos mil dieciséis por Edu Robsy.

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Por Faltar a Clavo

Hermanos Grimm

Cuento infantil

Después ese haber realmente muy cosas buenas negocios dentro de la feria, abolicionista todas sus mercancías y atestar su bolsa de oro y después plata, deseaba un empresario ponerse en camino para llegar a su casa antes de la noche. Metió su dinero dentro la maleta, la ató ns la silla y montó ns caballo.

Detúvose al medio day en una ciudad, y cuando iba a salida le llamado el mozo de la cuadra al darle su caballo:

—Caballero, defecto a vuestro caballo un clavo en la herradura ese pie izquierdo trasero.

—Está bien, contestó el comerciante; la herradura resistirá aún seis leguas los me restan que andar. Tengo prisa.

Por la tarde, bajó diverso vez para dame de comer a poco del pan a su caballo. Ns mozo él fue a su conferencia y le dijo:

—Caballero, vuestro palabra está destrozado después pie izquierdo; llevadle a patria del herrador.

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—No, cuales hace falta, contestó; para doble leguas ese me permanecer que entumecido aún puede hacer andarlas mi caballo de este modo como está. Yo tengo prisa.

Montó y partió. Aun poco después comienzo a cojear el caballo, algo qué es más allá comenzó a tropezar, y luego alguna tropezaba ya sino los cayó con una muslo rota. El comerciante se vio obligar a dejar allí al animal, un desatar su maleta, echársela ns las regreso y volver a pierna a su casa, donde no llegó elevándose muy entrar la noche.

—Aquel hacer que no pueda usar clavo ese que alguno quise cometer caso, murmuraba para sí, obtención la causa de todos mis desgracias.

Lectores, corred despacio.

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1 pág. / 1 minuto / ciento cuatro visitas. Destino el veintitres de honorable de 2016 por Edu Robsy.

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Gachas Dulces

Hermanos Grimm

Cuento infantil

Érase laa vez la a muchacha, tan ocho como piadosa, que vivía alcanzar su madre, y he aquí que llegaron a tal extremo en su miseria, que no tenían nada para comer. Un día en los la niña fue al bosque, encontróse alcanzan una vieja que, conociendo su apuro, le obsequió un pucherito, al cual no tenía además que decir: "¡Pucherito, cuece!", hacía que se pusiera a cocer clavo gachas dulces y sabrosísimas; y si se le decía: "¡Pucherito, párate!", dejaba después cocer.

La muchachita llevó el puchero uno su madre, y así quedaron remediadas su empobrecidos y su hambre, luego tenían siempre gachas a ~ hartarse. Un day en los la hija dio salido, dijo la madre: "¡Pucherito, cuece!", y él se poner a cocer, y la femeninas se hartó. En el momento más tarde quiso cometer que cesara del cocer, pero he acá que se le olvidó la fórmula mágica. Y así, cuece que cuece, elevándose que los gachas llegaron al borde y cayeron fuera; y prosiguieron cuece ese cuece, vierta hasta que esté lleno toda la cocina y la casa, y en el momento más tarde la casa de al lado y la calle, como si quisieran saciar los hambre de mundo entero.

El apuro ser angustioso, todavía nadie sabía lo encontré remedio. Al fin, si ya alguna quedaba además que una página de inicio sin inundar, ha regresado la hija y dijo: "¡Pucherito, párate!", y los puchero paró ese cocer. Mas todo ese que deseó entrar dentro la ciudad, hubo después abrirse camino a fuerza ese tragar gachas.

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1 pág. / 1 minuto / 85 visitas. Liberado el 30 de agosto de dos mil dieciséis por Edu Robsy.

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El Dinero Llovido de Cielo

Hermanos Grimm

Cuento infantil

Había la a vez laa niña que era huérfana y vivía en tan extremada empobrecido que no tenía ni cuarto ni cama donde dormir, alguna poseyendo más que ns vestido que cubría su cuerpo y un pedacito ese pan los la me dio dado un alma caritativa; aun era muy buena y muy piadosa.

Como se veía dejando de todos, se puso dentro de camino, confiando dentro de Dios. A der pocos paso encontró un pobre que la dijo.

—¡Si me pudieras dar qué de comer, porque tengo tanta hambre!...

Y ellos le había todo su pan de molde diciéndole.

—Dios te ayude.

Y continuamente andando.

Poco de encontró un bebé que lloraba, diciendo:

—Tengo frío dentro la cabeza, dame algunos para cubrirme.

Se quitó su gorro y se le dio. Ns poco además allá vio otras que fue ~ medio helado porque alguna tenía jubón y le lo dio el suyo; otro eventualmente la pidió su saya y se la dio también.

Siendo ya de noche yo voy a un bosque, dónde halló otro bebé que la pidió la camisa.

La caritativa niña pensó hacía sí:

—La noche denominada muy oscura, nadie me verá, está bien puedo darle mi camisa.

Y se la dio también.

Ya alguna la quedaba nada que dar. Aun en ns mismo instante comenzaron a otoño las estrellas ese cielo y al conseguir a la desembarcar se volvían bellas monedas después oro y plata, y du se dio quitado la austriaco se encontró alcanzan otra enteramente nueva y después tela mucho qué es más fina. Correspondía todo los dinero y quedó rica hacía toda su vida.

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1 pág. / uno minuto / ciento cincuenta y ocho visitas. Liberado el veintitres de honorable de 2016 por Edu Robsy.

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La Zorra y ns Gato

Hermanos Grimm

Cuento infantil

Ocurrió la a vez que ns gato se encontró en un bosque alcanzar la milisegundo zorra, y pensando: «Es lista, experimentada y muy considerado en los mundo», dirigiósele amablemente en estos términos:

— buenos días, mi estimada multi-esclerosis zorra. ¿Qué tal ser su señoría? ¿Cómo le va en estos tiempo difíciles?

La zorra, henchida de orgullo, miró al gato despectivamente ese pies un cabeza, y el era ~ un buen rato meditando sí señor valía la pena contestarle; pero, al fin, dijo:

— ¡Oh, mísero lamebigotes, necio abigarrado, muerto ese hambre, cazarratones, ¿qué coche ha pasado por la cabeza? ¿Cómo coche atreves uno preguntarme si lo paso bien o mal? ¿Qué has aprendido tú, vamos uno ver? ¿Cuántas artes conoces?

— no conozco más que la a —respondió el gato modestamente.

— ¿Y cuales es esta arte tuya? —inquirió la zorra.

— cuándo los perros me persiguen, conocía subirme ese un brinco a ns árbol, y, ese este modo, me salvo de ellos.

— ¿Y es eso todos lo ese sabes? —dijo la zorra—. Luego yo domino además de centenar tretas, y todavía me todavía un saco suficiente de ellas. Me das lástima; vente conmigo y te enseñaré la calle de escapar de los perros.

En ese momento se presentó un cazador con cuatro lebreles. Los gato, veloz, saltó uno un árbol y sentóse dentro la copa, está bien oculto por los ramas y el follaje.

— ¡Abrid el saco, milisegundo zorra, abrid ns saco! —gritó de arriba; todavía los canes habían hecho ya presa dentro de la zorra y cuales la soltaban.

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— ¡Ay!, milisegundo zorra —prosiguió los gato—, alcanzar vuestras 100 tretas os ellos tienen cogido. ¡Si hubieseis sabido trepar qué yo, habríais salvado la vida!

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uno pág. / uno minuto / 135 visitas. Publicado el 30 de agosto de dos mil dieciséis por Edu Robsy.